
Bizcocho, café con licor, crema de queso mascarpone y cacao o chocolate, una mezcla perfecta para hacer las delicias de cualquier paladar por exigente que sea. ¿Sabes cuál es su origen? Al parecer, la tarta de tiramisú, que se ha convertido en uno de los postres más populares del mundo, nace en los burdeles del norte de Italia en los años ’50 del siglo pasado, como bocado vigorizante para empleadas y clientes, gracias a la acción inmediata del azúcar que endulza tanto la base como la crema.
Receta de tarta de tiramisú
Ingredientes:
-Para el bizcocho*:
4 huevos M
60 ml de agua
170 gramos de azúcar
170 gramos de harina
Una pizca de sal
*Si no quieres hacerlo, puedes poner bizcochos de soletilla comprados
-Para calar el bizcocho:
200 ml de café o descafeinado
30 gramos de azúcar (o al gusto)
Un chorrito de licor de almendras (opcional)
-Para la crema:
250 gramos de queso mascarpone
3 huevos M
150 gramos de azúcar
-Para decorar:
100 gramos de chocolate (con leche o negro) o cacao en polvo
Cómo preparar paso a paso una tarta de tiramisú
En primer lugar vamos a preparar el bizcocho, una plancha genovesa al agua, que es la receta de los bizcochos de soletilla (si quieres saltarte este paso, puedes poner bizcochos de soletilla comprados como base, aunque tendrás que hacer una tarta y no pasteles y usar una fuente para que no se desparrame). Prepara una bandeja de horno forrada con papel y precalienta el horno con calor arriba y abajo, sin aire, a 180º. Separa las yemas de las claras y monta las claras a punto de nieve firme. Reserva.
Si te peleas con los huevo cada vez que tienes que separar las yemas de las claras, te dejo un vídeo para que veas cómo hacerlo sin complicaciones. Solo necesitas una botella pequeña de plástico vacía y limpia.
Seguimos con el bizcocho. Bate las yemas con el azúcar y, cuando esté homogéneo, incorpora el agua. Sigue batiendo. Incorpora la harina y bate muy bien, hasta que no quede ningún grumo. Añade las claras a punto de nieve e incorpóralas a la mezcla haciendo movimientos envolventes con una espátula, para que no se bajen. Vierte la masa sobre la bandeja forrada y reparte uniformemente con una espátula. Debe quedar lo más igualado posible. Hornea durante 15 minutos.

Cuando esté listo (puedes comprobar pinchando con un palillo por el centro), saca del horno y deja templar. Retira el papel con cuidado y deja que enfríe sobre una rejilla. Necesitará al menos dos horas (si lo usas caliente o templado, ¡¡derretirá la crema!!). Mientras, haz el café (o descafeinado) y añade dos cucharadas de azúcar (unos 30 gramos) o endulza al gusto. Deja que temple y reserva, tapado, en la nevera. Para hacer la crema, separa las yemas de las claras de los otros tres huevos. Monta las claras a punto de nieve firme y reserva. No te recomiendo que montes estas claras con las anteriores porque conviene que la plancha esté bien fría, como explicaba antes, para que no derrita la crema. Reserva.

Bate las yemas con 150 gramos de azúcar hasta que blanquee y crezca bastante. Añade entonces el queso mascarpone frío a cucharadas y sigue batiendo hasta integrar. Incorpora por último las claras a punto de nieve, haciendo movimientos envolventes con una espátula para que no se bajen. Echa la crema en una manga pastelera con boquilla grande (o en una bolsa de plástico de congelación) y reserva en la nevera.

Para montar los pasteles, corta la plancha en cuadrados (con un cortador de galletas o, simplemente, con un cuchillo). Reserva. Saca el café de la nevera. Si quieres poner el licor, ahora es el momento. Piensa si lo van a comer niños, pues el alcohol no se va a evaporar como ocurre en otros postres. Saca la crema. Si la pusiste en una bolsa, corta un piquito, para que puedas ir echándola. Coloca la mitad de los bizcochos sobre una bandeja, cala con el café endulzado y ves poniendo porciones de crema. Ralla un poco de chocolate (o espolvorea cacao). Cuando tengas todos, cubre con la otra mitad de los bizcochos, cala de nuevo con café y vuelve a poner montoncitos de crema. Ralla de nuevo chocolate (o espolvorea con cacao). Guarda en la nevera al menos 4-6 horas (si puedes, hazlo de un día para otro).